jueves, 6 de diciembre de 2012

La Delincuencia no es un problema ajeno, es un problema de todos

Cuando hablamos de delincuencia, nos referimos a un concepto que puede variar en gran manera. A lo largo del tiempo las formas y conductas delictivas han ido cambiando, actualmente podemos observar un desarrollo general de formas de delincuencia en las que se puede mencionar temas como el de los robos, asesinatos, tráfico de drogas y armas, secuestros, prostitución, etc.. 



Hoy en día, en nuestra sociedad estamos expuestos a un bombardeo constante de noticias y programas que proyectan conductas delictivas, las cuales muchas veces pueden actuar como agentes de influencia en niños y jóvenes que estén en proceso de crecimiento. Es por ello que es necesario que los padres fijen los límites necesarios a sus hijos y desarrollen métodos preventivos con los cuales puedan reducir los riesgos a desarrollar conductas delictivas en sus hijos.

La delincuencia no es un problema ajeno que ocurre fuera de nuestro entorno, cada día estamos expuestos a ella, es por ello que se debe visualizar como un problema de todos, debemos desarrollar un sentimiento de apego hacia nuestra sociedad y comunidad e identificarnos con los problemas que les quejen.


La conducta delictiva está altamente relacionada con los factores socio-económicos y socio-cognitivos. En esta conducta influyen grandemente factores como amistades en la adolescencia, grupos de influencia que lleven al adolescente a realizar un determinado acto. La orientación familiar juega un papel determinante en la formación de la conducta ya sea normal o delictiva del individuo, es por ello que se ve un alto incremento de la delincuencia en las áreas con familias disfuncionales ya que no existe una integración familiar y por ende la falta de orientación,  educación de valores y demás factores pueden ser determinantes en la conducta del ser humano, pudiendo ser los principales causantes de conductas delictivas o conductas poco aceptables por la sociedad. Si un adolescente crece con una autoestima baja y con sentimientos de inferioridad, tiene un alto riesgo de desarrollar conductas delictivas ya sea influenciadas por su entorno o aprendidas, ya que carece de formación, estima, y criterio propio.

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